miércoles, 29 de agosto de 2007

Un momento

Discutíamos. La caminata recreativa alrededor de unos lagos por su casa se había convertido en otra muestra más de disfuncionalidad en las relaciones humanas. Ya no recuerdo ni el motivo ni qué tan grave fue el intercambio. Seguramente celos de mi parte, seguramente actitud nefasta de la suya, y seguramente por ello sólo obtuvo de mí respuestas más dañinas.

Nos gusta mucho caminar, pero en algún lugar entre lagos decidimos continuar sentados nuestro perverso intercambio. Ese lugar permanece muy agradable en mi mente: era una plataforma circular tipo islote de piedra, muy húmedo, con sectores mohosos y en toda la circunferencia se podía uno sentar. Había varios árboles altos delgados de hoja grande -mucha de ella en el piso-. El clima fresco y nublado. Demasiado bello el espacio como para que una pareja hiciera escenitas ahí.

Llegó en la discusión un momento de pausas indeseables que acostumbraba ella cuando no lograba asimilar lo recibido. En ese entonces yo era tolerante, así que esperé y con la paciencia aplicada y el ambiente a mi alrededor de marco, se logró formar calma en mi mente. A ella supongo que también le sirvió la pausa y dejó de argumentar contra mis boberías. Volvió la razón.

Ya los dos tranquilos consigo mismos, y rodeados de armonía natural -agua, tierra, árboles, aves, viento fresco, nubes-, nos levantamos para colocamos en una orilla y volver a disfrutar el estar junto al otro en ese lugar y momento.

Decidimos estar más que juntos y tomamos nuestras manos con todo y sonrisa que obligadamente se muestra al cruzar mirada. Perderme en esos ojos y admirar cada estado encantador que toman durante el proceso de la sonrisa: mi adicción. El pestañeo consiguiente es el cierre perfecto para tal delicia.

El paso a dar a continuación era incontenible. Ya totalmente sublevado por la dicha de ese gesto tan poderoso, abrazar la fuente de esa grata sensación era lo que me urgía. Lo hice y me correspondió. Bello. Ojos cerrados, brazos alrededor del otro, manos apretando con cadencia, su cara sumergida en mí, su cabello volando cosquilleante en mi mejilla, calor compartido. Algo me distrajo de todo eso.

-¿Oyes?
-¿Eh?

Un estruendo de algo caía estrepitosamente a lo lejos. Volteamos hacia su origen, sin dejar de envolvernos.

-Viene hacia aquí.

Lo vimos y era lluvia violenta sobre los árboles. Nos impresionó ver su paso por éstos, pero la imagen que almaceno con más asombro fue su choque con el agua del lago. Esta lluvia no empezó con unas gotitas previas, sino a full desde inicio, así que a medida que avanzaba, se dibujaba una línea delimitando el agua quieta de la que ya había sido alborotada por la precipitada. Un espectáculo único que admiramos fundidos en el cuerpo del otro.

Seguimos admirando el paso del agua por el lago y poco nos preocupaba que llegara el torrente a empaparnos. De hecho, esperábamos con gusto participar en dicha manifestación natural. Llegó el momento... y justo antes de que el agua nos cubriera por igual, celosos hasta el fin, fundimos alientos...

viernes, 27 de julio de 2007

Sleep

Imogen Heap - Sleep (I Megaphone, 1998)

How can it feel so nice?
Why does it feel so right?
I think I've been somewhere special
I want to go back there

Sleep
I think I will
Go back to sleep

Oh it's so cold and shivery outside my cocoon
Now I'm on my way

Sleep
Oh sleep
Sleep

sábado, 21 de julio de 2007

Murió un capo

Fontanarrosa, creador de Boogie 'el aceitoso' e Inodoro Pereyra. Lo conocí hace muchos años en la última página de Proceso, de repente dejó de aparecer y nunca volvió a ser igual esa revista: empecé a leer las demás páginas. De ahí mi hermana me regaló dos tomos de su compilación (estilo Mafalda, tres páginas por tira) y cada que se me antoja, los hojeo de nuevo. He querido los demás tomos, pero no los encuentro.

Muy groso el tipo.

lunes, 9 de julio de 2007

Hey tú

Mira nuestras huellas.



Detalle obsceno-libidinoso.



Días así son necesarios.

lunes, 21 de mayo de 2007

En el sendero de mi vida misma...

Iba caminando detrás de un chavo y de un elotero en triciclo, a media cuadra de distancia los dos. De repente el chavo de la nada empezó a correr, y se detuvo, corría otro poco y se detenía, no le vi otra razón más que el querer correr. Me dieron ganas de hacer lo mismo pero no me atreví y me corroyó la envidia.

Al voltear y ver de nuevo al elotero me di cuenta que, si hubiera tenido el antojo, a él sí le hubiera gritado para que se detuviera y me vendiera un vaso con granos de elote hervidos aderezados con limón, crema, picante y queso. Lo que me llama la atención es que hace unos cuantos años hubiera ocurrido lo contrario: 1. No pensaría en consumir alimentos de dudosa manufactura (ni mucho menos gritar por ellos), y 2. Si hubiera querido calcular el menor tiempo en que llego al final de la cuadra y comprobarlo cuantas veces pudiera hasta 'vencerme', simplemente lo haría y ya.

O sea, me confirmo que he cambiado un chingo y que la muchedumbre que me lo repetía incansablemente no está equivocada. Felicidades a todos los involucrados por su perspicacia.

¿Y ahora? Nada. Infinidad de ángulos para caer, sólo uno para recobrar la compostura [*]. Llego a casa, engullo un volován, dos tortitas de papa con atún, otro pan y me arrepiento de haber comprado pantalones talla 32.

¿Qué me ha hecho reflexionar? Cantar a dueto con mi sobrino Ismael en brazos: 'es-tre-lli-ta-don-de-es-tás' con la cara hacia otra noche de mayo sin luna ni estrellas.

viernes, 4 de mayo de 2007

¡Fabada!



La fabada en casa se ve así. Potaje de origen español basado en alubias (frijol blanco), carne de cerdo (pero el de la foto es pavo, porque la doña ya no compra cerdo), chorizo, tocino y ps... más cosas. Esta tiene el arroz integrado en el plato, pero se come muy rico también con el puro potaje y pan.

Detalle casi obsceno:


Un poema.

Spider Man 3 OMGOMGOMG

Long story short: me salí a miar y ya no regresé.

Nunca había ido al cine solo, menos a un estreno a media noche, y mucho menos me había salido de una película sin ver el final. Todo eso me pasó con esta y espero sea la última vez.

Si de por sí empezó incómodo desde la espera en la gran fila, ya dentro de la sala todo fue peor. Dolor de cabeza, quinta fila, silla incómoda, torturado por la música de fondo antes de empezar, atrás dos parejas, enfrente chamacos idiotas que se cuentan lo que creen está pasasando porque no leen los subs, al lado (dos asientos más allá, ofc) tipo gordo candidato para infarto con charola llena de porquerías, del otro lado un tipo que de todo se reía (medio loco, la neta, me dio miedito T_T) y, dolor de cabeza.

Error el comprar refresco sin saber cuánto duraría la mubi. Como media hora después del inicio me empezaron a dar ganas, a la hora ya tenía pero todo tranquilo, a la hora y media ya me concentraba más en mi vejiga que en la peli, cuando dieron las dos y vi que Peter Parker pasaba con su tía un momento cursi, con más urgencia que pena me levanté y molesté a los demás para que me dejaran pasar (el sentado hasta el final estaba durmiendo ya y se molestó más, je). En el baño me vi al espejo la cara descompuesta que me cargaba con los ojos rojísimos dignos del dolor de cabeza agudizado.

La salida estaba más cerca que el largo camino de vuelta a la sala, así que opté por el fresco aire nocturno a caminar bajo una luna por fin plateada (había estado naranja =O) pensando qué deberé hacer para disfrutar la película como se debe este fin de semana.

PD: El OMGOMGOMG del título fue por el pequeño corto de Transformers. Mi pulso se detuvo, la sala calló, el gordo paró de comer, ellos dejaron de tocarlas, ellas dejaron de pensar en ellas, los chamacos se volvieron sabios, brillaron ojos en los vejetes, toda amargura desapareció. Gracias Optimus.